La leche ha estado con nosotros desde siempre en nuestra alimentación y en nuestra cultura no tan gastronómica. Cuando algo nos encanta: ¡esto es la leche!, cuando nos sorprende: ¡la leche!, o cuando algo no nos gusta: !y una leche! pero… ¿cuándo comenzamos a cambiar nuestras costumbres y olvidarla en nuestra dieta?

En los últimos tiempos se ha puesto de moda la siguiente afirmación: “El ser humano es el único animal que bebe leche tras la lactancia” y nosotros respondemos: ¡Bien por él!

Estamos en pleno fervor de las modas culinarias: la soja, la quinoa, la comida vegetariana, sin gluten, lo último de los supermercados: la “hamburguesa” de lentejas, y, cómo no, la “leche” sin lactosa. Llegó la gota que colmó el vaso, de leche, claro.

Si no toleras la lactosa, o eres alérgico a la leche (algo que afecta a menos de un 1% de la población), no hay más que reducir el consumo de lácteos de la comida siempre bajo las recomendaciones de un especialista en nutrición; pero si no es el caso, no todos nuestros problemas digestivos van a desaparecer eliminándola como nos han hecho creer.

 

¿Somos el único animal que toma leche en su etapa adulta?

Más del 70% de los europeos produce de forma natural lactasa (enzima que ayuda a digerir el azúcar de la leche) mientras que los asiáticos y los africanos son intolerantes. Todo se debe a que hace unos 8.000 años los europeos comenzamos a alimentarnos con este producto gracias al progreso de la agricultura y la ganadería; lo que hizo que nos adaptáramos y desarrolláramos la capacidad para digerirlo.

La leche de vaca es uno de los mejores aliados en una dieta equilibrada y es una rica fuente de calcio. Nuestro cuerpo reemplaza y elimina con asiduidad el calcio de nuestros huesos. Si se eliminara más de lo que se reemplaza, nuestros huesos empezarían a debilitarse y se provocarían roturas; al tomar la cantidad de calcio recomendada ayudamos a que esto no suceda.

En Endocrinología Canaria apoyamos la postura del presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas: “La comunidad científica y en particular los nutricionistas, vemos la leche como un alimento biológicamente completo y muy apto para el consumo humano”.

En conclusión, como ya comentamos en intolerancias y alergias alimentarias, dejar de tomar lácteos puede crear personas “intolerantes”; lo que conlleva a un déficit de ácidos grasos lácteos y de calcio, y esto sí sería un problema. Disfrutemos de la leche como siempre se ha hecho. ¡Salud!

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