En la revista Pediatrics del pasado mes de Agosto, dan unas pautas para ayudar a clínicos y familias en la labor de identificar y prevenir comportamientos que conlleven mayor riesgo de obesidad y alteraciones de conducta alimentaria.

Es dramático el aumento de prevalencia en el mundo occidental de obesidad en la adolescencia y por tanto de las secuelas médicas que conllevará en la edad adulta.

Por otro lado los trastornos de conducta alimentaria (TCA) que engloba fundamentalmente anorexia nervosa y bulimia ya es la tercera patología crónica en la adolescencia (después de la obesidad y el asma)

Este documento es un complemento de los ya publicados por la American Academy of Pediatrics tanto para prevención de obesidad como de los TCA.

La finalidad es que exista interacción en la actuación ante ambas patologías.

Hay una serie de estrategias basadas en la evidencia que se han asociado con estas enfermedades:

  1. Hacer «dieta» definida como «comer menos calorías» se ha asociado a aumento de prevalencia de ambas patologías. Parece que es contraproducente.
  2. Comidas en familia. Se asocia a mejoría en la calidad de la alimentación con mayor consumo de frutas, verduras y granos y menor consumo de bebidas carbonatadas. También es buen momento para monitorizar cambios de hábitos y pautas erróneas.
  3. Hablar de peso. Se ha demostrado que en familias que hablaban de “pesos” tanto propios como ajenos aumentaba comportamientos anómalos nutricionales. Hay que hablar de comida sana y no de peso.
  4. Chistes o burlas sobre peso. El 40% de las niñas adolescentes y el 28% de niños con sobrepeso reciben “burlas” por parte de compañeros y familiares. Estos comportamientos predicen el desarrollo de bulimia y mayor obesidad en ambos grupos.
  5. Imagen corporal. La mitad de mujeres adolescentes y una cuarta parte de varones están insatisfecho con su cuerpo. Esta mala imagen conlleva a realización de “dietas insanas” y trastornos bulímicos. Los que estaban “más satisfechos” tenían pautas de alimentación más sanas y hacían ejercicio físico.

 

Conclusiones prácticas

Malos hábitos que aumentan el riesgo:

  • Hablar de “peso”
  • Hablar de “dietas”
  • Burlarse del peso de otros
  • Evitar comidas
  • Utilizar “píldoras adelgazantes

 

Buenos hábitos que protegen:

  • Comer en familia
  • Hablar de imagen corporal saludable e importancia del ejercicio físico
  • Preguntar sobre posible acoso o maltrato en relación al peso

 

Referencias:

http://pediatrics.aappublications.org/content/pediatrics/early/2016/08/18/peds.2016-1649.full.pdf
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3714368/

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